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jueves, 19 de noviembre de 2009

El Coaching, heredero de Sócrates

Cuando yo era niña, estaba deseando agarrar alguna gripe que me permitiera quedarme en la cama leyendo. Durante esas jornadas, si tenía poca fiebre, mi madre me proveía de libros de cuentos y de otras historias que estuviesen acordes con mi edad.

En una de esas, debió decidir que ya estaba preparada para pasar a mayores y me
trajo un relato sobre la vida de Sócrates. Fue de lo más impactante que leí en mi infancia y sembró una admiración infinita hacia el sabio maestro, quien pasó a ser uno de mis héroes. Y hasta hoy, claro, porque lo que se graba a fuego en la niñez jamás pierde su magia (y, si no, que pregunten a los que crecimos con los filmes de Disney y sus libros de películas: la peregrinación a Disneylandia es obligada al menos una vez en la vida, con o sin la excusa de llevar a los hijos...)
Vuelvo a Sócrates. De esas páginas seleccionadas por mi madre recuerdo dos cosas. La primera es el cómo el filósofo extraía sabiduría de las personas -incluso de los esclavos, considerados por los atenienses como los más ignorantes-, por el simple método de formularles preguntas acerca de lo último que habían expresado viva voce sobre lo reflexionado con él. El segundo recuerdo es el cómo fue condenado a muerte por el Senado griego, al considerar éste que el sabio era de perniciosa influencia para los ciudadanos, sobre todo para sus alumnos, los jóvenes patricios (¡!). Le obligaron a ingerir cicuta y él, siempre según mi libro o según mi recuerdo, lo hizo con gran aceptación aunque sin ocultar una profunda pena.

Ambas cuestiones, la de extraer sabiduría mediante la pregunta certera, y la de promover la aceptación -que no la resignación- de lo que nos rodea como requisito imprescindible para nuestro desarrollo y nuestra felicidad, son inherentes al coaching; inherentes a una vida plena y con sentido.

Algunos teóricos del coaching ponen en los pre-socráticos el germen de nuestra disciplina y pasan de puntillas por Sócrates, pero para mí, y es mi opinión, el Coaching más puro siempre ha estado en Sócrates. ¡Hay que ver, tan a mano que lo teníamos y lo que nos ha costado volver a él!.

Otro día os cuento los postulados, entonces rompedores, de Sócrates que hoy están presentes en las prácticas terapéuticas y de coaching.

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