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lunes, 17 de mayo de 2010

Maximiza tu tiempo desde la serenidad o “A otra cosa, mariposa”

¡Cuántas veces, abrumados por la urgencia o el empecinamiento, insistimos en completar una labor aunque nos hayamos atascado irremisiblemente y no encontremos el hilo del que tirar ni para adelante ni para atrás!. Y eso si no se nos embotan los sentidos y ya hay que dejar de trabajar en absoluto para lo que queda de jornada, sea en lo que sea.

Yo, hace años que me di cuenta del valor que en estos casos tiene el dar carpetazo a esa tarea, preferiblemente antes de que se nos
escapen las fuerzas del todo y nos quedemos inservibles para otros menesteres.

Por eso, estoy atenta al cuándo dejo de avanzar en algo, para, enseguida, decirme “a otra cosa, mariposa”, y salir volando de allí convocando el olvido con cada aleteo.

Una vez lejos del asunto, a nosotros nos puede parecer que nos olvidamos de él -y hay quien se siente culpable y todo por ello-, pero lo que ocurre es que el inconsciente, ya sin presiones, sigue jugando –el ser juguetón es su característica más notable- con las piezas del rompecabezas.

Dejando pasar la noche, durante el sueño se reorganizan y asientan los aprendizajes y experiencias del día, con lo que nuestro cerebro sigue trabajando en eso que nos intriga. De ese modo, al día siguiente, ¡oh, milagro!, cuando nos ponemos de nuevo a ello, o incluso antes, durante la ducha, la solución nos salta inmediata y clara a los sentidos y resolvemos el problema.

Es por ello que, a pesar de que abandonar y retomar tareas incrementa considerablemente el tiempo total dedicado a ellas, os aconsejo que no tengáis miedo ni orgullo de dejar para el día siguiente lo que en un momento dado os supere, pues el asunto en ese tiempo se "despistará" y podréis darle mejor alcance.

¡Os deseo buena caza!.

2 comentarios:

  1. Maite,

    tengo que reconocer que esto va en contra de lo que siempre había creido (o me habían enseñado). Por un lado está el "no dejar para mañana lo que puedes hacer hoy" aplicado de forma indiscriminada. Por otro lado están los plazos que inevitablemente pesan sobre nosotros. Y por otro lado está nuestro propio miedo a no poder cumplir la tarea en el plazo encomendado, con el consiguiente sentimiento de culpa. Esto que propones es una aproximación con asunción de riesgo de no cumplir un plazo, con la esperanza de que "venga la inspiración al dia siguiente", para simplificar. Me interesa la inspiración; esto que dices de que el cerebro continúa trabajando por la noche. El motivo es haber actuado siempre al contrario de esto, como norma general. Como no soy psicólogo, me gustaría me ampliases este punto.

    Andreu Guimerá
    http://www.linkedin.com/in/andreuguimera

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  2. OK, Andreu. Dame un tiempito para que desarrolle un post complementario.

    ¡Y gracias por tu reflexión!

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