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martes, 17 de noviembre de 2009

No todo lo que vende el mercado como tal es Coaching

Compruebo cada día la diversidad de usos que se le da a la palabra "Coaching". En momentos puntuales incluso contemplo esta realidad con desánimo, y lo que siempre siento es que, además de dar a conocer esta práctica novedosa en el mercado, hay que dedicar ingentes energías a distinguirlo de otras cuantas -estupendas por otra parte- que se han refugiado bajo el paraguas del nombre.

Coaching hoy en día puede ser todo o casi todo, hala, a la carta, que la imaginación es libre: 
profesionales veteranos que llevan toda la vida dedicándose a una actividad muy loable, la que sea, de repente reemplazan el nombre por el de coaching. Para muestra -y diré el pecado pero no el pecador-, leía hace poco el índice del programa de un curso de habilidades de liderazgo que organizaba un colegio de ingenieros. Lo llamaban "Curso de Coaching" o algo así, cuando, repito, se trataba -y muy someramente- de formación en habilidades de liderazgo.

Llevado al extremo jocoso, hasta el amigo que te escucha y te aconseja te puede llegar a decir que te ha hecho un coaching...

¿Qué impacto tiene eso?: pues el evidente "río revuelto", la confusión de ideas de los clientes interesados, donde los pocos que de momento se atreven a pescar lo hacen a barullo y sin criterios claros con los que poder elegir un Coach, y luego poder decidir si el servicio ha sido bueno o si lo que le han provisto es coaching o clases de baile (es un decir).

El propio término mueve a confusión más que a claridad. "Coaching" es en inglés "entrenaniento", y puede serlo de cualquier cosa; por ejemplo, los coaches son en los países anglosajones lo que aquí los entrenadores de los deportistas, los "misters" de turno. Otro día hablaré de Timothy Gallwey, entrenador -coach- de deportistas de elite, quien tuvo mucho que ver en el nacimiento de nuestra disciplina; por hoy baste decir que entrenar es como opinar: todo el mundo se cree capacitado para opinar, como todo el mundo se cree -y en muchos casos lo está- capacitado para entrenar en algo a otro, y de ahí que cada quien pueda considerarse, si quiere, un entrenador. El paso a llamarse "coach" es muy pequeño, y muchos lo saltan. Pero cuando el maestro entrena al niño a tocar la flauta en clase de música, no le está haciendo coaching, ¿verdad?. Pues eso.

Para no cansaros, dejaré para futuras entradas el ir distinguiendo Coaching de otras disciplinas y prácticas.