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martes, 15 de diciembre de 2009

El coach tiene agenda oculta

Algunos ejecutivos y directivos, al conocer que yo ejerzo de Coach, me habéis dicho que no habéis salido satisfechos de vuestros procesos de Coaching con otros profesionales. Al indagar yo en las razones, varios habéis manifestado que sentíais que teníais que "forcejear" con el Coach; que éste, en lugar de respetar y apoyar las áreas de cambio que a vosotros os parecían releventes, os empujaba, como disimuladamente, a trabajar otras que al Coach de turno, mire usted, le debían parecer de mayor importancia.

El grueso de la potencia del Coaching que yo practico es que confío en que la persona es perfectamente
capaz de dirigir su vida y de asumir la responsabilidad de hacerlo. Mis clientes sienten que yo confío plenamente en ellos, creo en ellos, y se sienten "empoderados" por ellos mismos aparte de por mí.

La magia del empoderamiento, del darse poder a uno mismo, desaparece cuando el profesional, y peor si no lo explicita, porque probablemente no se esté dando cuenta de que lo está haciendo, se arroga el decidir las áreas en las que debe trabajar su cliente. Este tipo de profesional está siendo consejero o asesor, pero no Coach; y permitidme que os diga que también le está faltando el respeto a su cliente, porque no está confiando en él como persona completa y capaz.

¡Fuera las agendas ocultas!