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martes, 16 de agosto de 2011

¿Preferís engañaros con lo positivo o con lo negativo?

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A finales de Julio, mis ojos toparon con una referencia en linkedin a un artículo de El País. El asunto era denso y con ramificaciones, algunas peligrosas a mis ojos, por lo que consideré pertinente terciar con alguna idea.

Aquí os dejo el link al artículo original, el link a todas las aportaciones, y la transcripción de lo que argüí yo.


Artículo: Optimistas a la fuerza

Linkedin: Discusión de grupo

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¡Hola por aquí!,
Como investigadora por mi doctorado de la Psicología positiva, y conocedora por mi profesión de los estragos que hace en los humanos el pensamiento negativo y la actitud pesimista, quisiera apuntar unas ideas al hilo del artículo:
- Mal dirigida por profesionales con poco y superficial conocimiento sobre el tema, la Psicología positiva resulta una filfa como la que expone el articulista, y lleva a planteamientos grotescos -y simplificados y simplistas- del tipo "tu cáncer/despido es lo mejor que te puede pasar".
- A estos profesionales poco "puestos" se les olvida atender al proceso de duelo que acompaña una pérdida, hasta la más pequeña; y perder el empleo o enfermar gravemente no son pequeñas pérdidas. Sin duelo, el pensamiento positivo al que parecen obligarnos resulta una pamplina inaccesible.
- La idea básica tras ese concepto de "oportunidad ante la adversidad" entronca con la resiliencia, característica humana de las más adaptativas que también investigo en mi doctorado, y que posee de manera natural algo más de la mitad de la humanidad.
- Nuestra realidad no es tanto lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa. Si decido que mi cáncer es el final, lo será, porque no lucharé, no seguiré las prescripciones del médico, me dejaré ir. Sólo luchando tendré oportunidades de continuar viviendo y, posiblemente, con mejor calidad de vida.
- El autoengaño es el pan nuestro de cada día. ¿Qué preferís, engañaros con la creencia de que encontraréis un trabajo mejor, o engañaros creyendo que cualquier tiempo pasado fue mejor?. A la postre, son todo creencias, y los más espabilados tienen claro qué quieren creer.
- Está probado que sonreír "a la fuerza" mueve los mismos músculos faciales que sonreír de verdad (excepto orbicular de ojos y cigomático mayor, olvidé detallarlos con las prisas), y esos músculos envían al cerebro una señal de que se está contento. Éste se lo cree, libera hormonas "de salud" ... y le devuelve al cuerpo otra señal de contento, en una estupenda retroalimentación positiva. Ojo, con el rictus pasa igual... y terminamos amargados.
- ¿Quién quiere al lado a un quejoso, o resentido, o huraño,...? Al revés, se sale huyendo. Nuevas razones para pensar y actuar distinto.
- Desde el desaliento y la desesperanza no nos movemos, sólo podemos hacerlo desde el optimismo y la fe. Otra cosa es "dejar ir de rositas" al sistema, y ahí estoy de acuerdo con el artículo y con Ehrenreich: sí hay mucho malo en él. Cada cual que lidie con la responsabilidad que le toque: nosotros, individualmente, por salir adelante de la manera más airosa posible, y el sistema, colectivamente, por ganar en honradez y en justicia y en honorabilidad, que mucha falta hace.
¡Saludos!, Maite Inglés