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martes, 3 de octubre de 2017

¿Tienes alguna afección de salud y no estás tomando la decisión para mejorarla?

Álbum

No es frecuente que las personas que acuden a mí, lo hagan por padecer dolencias físicas o practicar hábitos perjudiciales, inquietos por no estar tomando cierta decisión importante que mejoraría notablemente su salud. Me ha ocurrido en dos ocasiones. 

En la primera no le di tanta importancia al hecho ni al resultado positivo. Mi cliente, un hombre que frisaba los cincuenta, sufría de dolores continuados y necesitaba operarse de las dos piernas. Llevaba sin tomar la decisión unos cuatro años, y los dolores eran cada vez mayores. Un amigo suyo le recomendó el nombre de un psicólogo afamado quien, tras más de diez sesiones y cerca de dos mil euros, le despachó diciéndole que no podía ayudarle. 

Pasaron unos meses antes de verle yo.

Mi única conversación con él tuvo lugar al final de una mañana. Como la mayoría de mis sesiones, duró en torno a hora y media. A lo largo de ese rato, tratamos sus miedos, visualizamos qué pasaría en los distintos escenarios, y hallamos los recursos necesarios para tomar la decisión. Una conversación relajada y tranquila, reflexiva y positiva.

Se despidió afirmando que esa tarde llamaría a su médico para concertar la cirugía. Como las energías de las personas pueden quedarse por el camino, me alegró que lo dijera aunque tomé sus palabras con cautela.

Esa noche me escribió un email dándome las gracias y notificando que tenía cita con su doctor para los días siguientes. La operación tuvo lugar en cuanto el pre-operatorio, que fue largo, unos tres meses, se completó. Durante ese periodo sus miedos podrían haberle echado para atrás, pero no lo hicieron.

Ahora camina perfectamente.

El segundo vino hace poco. Un varón con alcoholismo de décadas. Su familia había hecho mucho para animarle al abandono de la bebida, pero él, sintiéndose capaz de gobernar la situación aunque sin conseguirlo -espejismo muy frecuente en bastantes personas-, se resistía a pedir ayuda.

En la también única sesión que hizo falta, repasamos cómo había sido su vida y cómo podría haberlo sido sin el alcohol. Visualizamos la vida que le esperaba en uno y otro caso. Y, como siempre hace falta en coaching, encontramos sus recursos internos necesarios.

Manteniendo siempre la confidencialidad del contenido de lo tratado, días después orienté mínimamente a la familia sobre cómo ayudarle en el camino.

Ya está inmerso en un programa de desintoxicación.

El sentirse diferencialmente útil ante una situación, es una de las fuentes de mayor felicidad de las personas. Este sentimiento fue el que me regalaron a mí estos dos clientes :)

Si estás dándoles vueltas a una decisión de salud, piensa que decidir es muchas veces más fácil de lo que parece. En muchas ocasiones sólo está faltando un empujón que te haga ver las cosas de otra manera, desde otra perspectiva. 

Ese empujón pueden ser determinadas preguntas que aún nadie te ha hecho. Como escuché hace poco en una reunión sobre Innovación: "El 50% de una cuestión está resuelto cuando está bien planteada la pregunta"

¡Feliz Octubre!

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